Jardín escalonado
Este proyecto parte de una premisa muy clara: crear un jardín cómodo y seguro para el día a día, manteniendo una pradera suficiente para que los niños puedan jugar. Para equilibrar la funcionalidad con el diseño, decidimos concentrar el mayor esfuerzo ornamental en la entrada, trabajando con un lenguaje sobrio y sin estridencias.
La propuesta se construye sobre una paleta contenida en tonos verdes y azules, y una composición escalonada que juega con alturas y volúmenes. Esta estratificación vegetal permite ordenar visualmente el espacio y, sobre todo, ganar sensación de amplitud en un jardín pequeño con pasos estrechos. Las masas bajas abren el plano, las medias aportan textura, y las más altas enmarcan y acompañan el recorrido sin invadirlo.
El resultado es un jardín sereno, coherente y práctico, donde la pradera aporta uso y las plantaciones crean un efecto de profundidad que hace que el espacio se perciba más grande de lo que realmente es.


